La oruga procesionaria del pino es una de las plagas forestales más comunes y peligrosas que podemos encontrar en nuestros bosques, jardines y zonas urbanas. Afecta especialmente a los pinos y cedros, debilitándolos y poniendo en riesgo la salud de las personas y los animales domésticos. Los pelos urticantes de este insecto pueden provocar reacciones alérgicas graves tanto en personas como en perros y gatos que entren en contacto con ellos.
El momento clave para controlar esta plaga no es en invierno, cuando vemos las típicas hileras de orugas bajando de los árboles, sino mucho antes. La prevención debe realizarse durante los meses de septiembre y octubre, cuando las orugas aún son pequeñas y se encuentran dentro de los nidos en las copas de los pinos. Es en este período cuando los tratamientos resultan más efectivos y permiten reducir de forma drástica la presencia de la plaga en los meses de enero, febrero y marzo, cuando el problema ya es visible y más difícil de controlar.
En Ambient Servei recomendamos actuar de forma preventiva con tratamientos fitosanitarios específicos o mediante técnicas como la endoterapia vegetal, que permite introducir el producto directamente en el interior del árbol sin afectar al medio ambiente. Estas actuaciones no solo protegen los pinos, sino que también garantizan la seguridad de las personas y los animales que frecuentan las zonas afectadas.
Es importante destacar que una buena prevención reduce los costes y evita riesgos innecesarios. Las administraciones públicas, comunidades de vecinos y particulares que dispongan de pinos deberían planificar estas tareas en otoño para asegurar un invierno sin procesionaria.